Las amistades en la escuela forman una parte importante de la experiencia de nuestros hijos. A través de ellas aprenden a convivir, compartir, resolver diferencias y sentirse parte de un grupo. Sin embargo, para los padres puede ser difícil saber hasta dónde involucrarse. Descubre cómo acompañar las amistades en la escuela de tu hijo, cuándo escuchar, cuándo orientar y en qué situaciones es importante intervenir. La clave está en estar disponibles sin intentar resolver por ellos cada dificultad que aparezca.
No todos los problemas entre amigos necesitan nuestra intervención
“Ya no quiere jugar conmigo”, “hoy no me habló” o “se enojó conmigo” son frases que pueden preocuparnos inmediatamente.
Cuando nuestros hijos llegan a casa molestos por alguna situación con sus amigos, nuestro primer impulso puede ser encontrar una solución.
Sin embargo, las relaciones entre niños y adolescentes también tienen desacuerdos, cambios y reconciliaciones.
Antes de intervenir, escucha lo que ocurrió.
En lugar de decir inmediatamente qué debería hacer, puedes preguntarle:
- ¿Cómo te sentiste?
- ¿Qué pasó antes de que se enojaran?
- ¿Qué crees que podrías hacer mañana?
- ¿Quieres que pensemos juntos en alguna solución?
Estas preguntas permiten que tu hijo exprese lo ocurrido y comience a desarrollar sus propias herramientas para relacionarse con los demás.
Además, evita sacar conclusiones con una sola versión de lo sucedido. Los niños cuentan las situaciones desde su propia perspectiva y, en ocasiones, pueden faltar elementos para comprender completamente el conflicto.
Esto no significa minimizar lo que sienten.
Podemos validar una emoción sin resolver inmediatamente el problema. Una frase como “entiendo que te haya hecho sentir triste” puede ser más útil que apresurarnos a decirle qué debe hacer.
Las amistades en la escuela también cambian. Un niño puede tener un mejor amigo durante algunos meses y después comenzar a convivir con otros compañeros.
Estos cambios forman parte de aprender a relacionarse.
¿Cuándo debemos intervenir como padres?
Acompañar no significa permanecer al margen de todas las situaciones.
Hay una diferencia entre un desacuerdo ocasional y un problema que se repite constantemente.
Si tu hijo menciona la misma situación durante varios días, evita convivir con ciertos compañeros o muestra preocupación frecuente relacionada con la escuela, vale la pena prestar mayor atención.
También debemos intervenir cuando existen agresiones, amenazas, exclusión persistente o situaciones que afectan el bienestar del alumno.
En estos casos, la comunicación con la escuela es importante.
Lo recomendable es explicar lo que tu hijo ha contado y solicitar información antes de asumir qué ocurrió. Los docentes pueden aportar otra perspectiva porque observan la convivencia dentro del salón, recreo y otras actividades.
Por otro lado, evita resolver los conflictos directamente con otros niños.
Tampoco es recomendable contactar inmediatamente a otra familia sin conocer el contexto completo. Primero puede ser conveniente conversar con la escuela para entender la situación y buscar una manera adecuada de acompañarla.
Conforme los niños crecen, nuestra participación también debe cambiar.
En primaria todavía pueden necesitar ayuda para identificar emociones, expresar desacuerdos y encontrar soluciones.
En secundaria, es importante brindarles mayor espacio para manejar sus relaciones. Esto no significa desentendernos, sino mantener abierta la comunicación.
Las amistades en la escuela son una oportunidad para desarrollar habilidades que serán útiles durante toda la vida: escuchar, comunicarse, establecer límites, resolver diferencias y reconocer cuándo pedir ayuda.
Como padres, no necesitamos solucionar cada problema.
A veces nuestra mejor intervención será simplemente escuchar. Otras veces podremos hacer preguntas que los ayuden a encontrar una respuesta. Y cuando una situación realmente lo requiera, podremos acercarnos a la escuela.
Acompañar también significa saber cuándo permitirles intentarlo por sí mismos.
En el Colegio Alfonso Cravioto buscamos promover espacios de convivencia donde nuestros alumnos puedan aprender a relacionarse, comunicarse y desarrollarse junto a sus compañeros.
La escuela también es un espacio para aprender a convivir. Conoce la propuesta educativa del Colegio Alfonso Cravioto para Maternal, Preescolar, Primaria y Secundaria y descubre cómo acompañamos a nuestros alumnos durante cada etapa de su formación.





