Tu hijo estudia para un examen, obtiene una buena calificación y, algunas semanas después, parece haber olvidado gran parte del contenido. ¿Significa que no aprendió? No necesariamente, pero puede ser una señal para observar si está logrando aprender o memorizar únicamente para cumplir con una actividad. ¿Tu hijo está aprendiendo o memorizando? Descubre cómo identificar si realmente comprende lo que estudia y cómo favorecer su aprendizaje. La diferencia está en lo que puede hacer con ese conocimiento después.
Memorizar no siempre significa aprender
La memoria es una parte necesaria del aprendizaje. Los niños necesitan recordar vocabulario, operaciones, fechas, reglas y otros conocimientos básicos.
El problema aparece cuando estudiar se convierte únicamente en repetir información sin comprenderla.
Un niño puede memorizar una definición y escribirla correctamente en un examen. Sin embargo, si no puede explicarla con sus propias palabras o utilizarla en otra situación, probablemente todavía necesita comprenderla mejor.
Entonces, ¿cómo saber si tu hijo está logrando aprender o memorizar?
Puedes observar algunas señales.
Cuando principalmente memoriza:
- Repite exactamente las palabras del libro o cuaderno.
- Se bloquea cuando una pregunta está planteada de manera diferente.
- Necesita estudiar nuevamente algo que parecía dominar.
- Le cuesta explicar por qué llegó a una respuesta.
- Se concentra únicamente en recordar lo necesario para el examen.
Cuando realmente comprende:
- Puede explicar un tema con sus propias palabras.
- Relaciona lo aprendido con situaciones cotidianas.
- Hace preguntas sobre el tema.
- Encuentra diferentes formas de resolver un problema.
- Puede utilizar un conocimiento aprendido anteriormente.
Por ejemplo, memorizar las tablas de multiplicar puede ser útil. Pero comprender qué representa una multiplicación permite utilizar ese conocimiento para resolver problemas diferentes.
Ambas habilidades pueden complementarse. La clave está en que recordar información sea el punto de partida y no el objetivo final.
¿Cómo ayudarlo a comprender lo que estudia?
No necesitas convertir la hora de estudio en otra clase. Algunas preguntas sencillas pueden ayudarte a descubrir si tu hijo está logrando aprender o memorizar.
En lugar de preguntar solamente “¿ya estudiaste?”, prueba con:
- ¿Cómo me explicarías este tema si yo no supiera nada?
- ¿Puedes darme un ejemplo?
- ¿Para qué crees que sirve aprender esto?
- ¿Esto se parece a algo que hayas aprendido antes?
- ¿Cómo llegaste a esa respuesta?
Cuando un niño intenta explicar algo con sus propias palabras, necesita organizar sus ideas. Eso permite identificar qué comprende y qué necesita revisar.
También puedes pedirle que encuentre ejemplos en situaciones cotidianas.
Las matemáticas pueden aparecer al calcular un cambio o repartir porciones. La lectura puede relacionarse con interpretar instrucciones. Las ciencias pueden observarse al cocinar, cuidar una planta o mirar el clima.
Además, evita que estudiar siempre signifique leer varias veces el mismo contenido.
Hacer esquemas sencillos, formular preguntas, resolver ejercicios, crear ejemplos o explicar un tema a otra persona puede hacer que el estudio sea más activo.
Otro aspecto importante es permitir que se equivoque.
Cuando los adultos damos inmediatamente la respuesta correcta, podemos quitarle la oportunidad de analizar el problema. En ocasiones, preguntar “¿por qué crees que ocurrió?” puede enseñarle más que simplemente decirle qué hizo mal.
Por supuesto, cada niño aprende de manera diferente. Algunos necesitan practicar más veces, otros requieren ejemplos visuales y algunos comprenden mejor cuando pueden experimentar.
El objetivo no es eliminar la memorización. Es conseguir que aquello que recuerda también tenga sentido para él.
Aprender es poder utilizar lo que sabemos
La próxima vez que tu hijo termine de estudiar, no te límites a preguntarle si ya se sabe el tema.
Prueba con algo diferente:
“Explícamelo como si tú fueras el maestro y yo el alumno”.
Su respuesta puede darte muchas pistas sobre cuánto comprendió.
Al final, la diferencia entre aprender o memorizar no está únicamente en recordar una respuesta, sino en comprenderla, relacionarla y poder utilizarla cuando sea necesario. En el Colegio Alfonso Cravioto, buscamos que nuestros alumnos desarrollen conocimientos, pero también habilidades para comprender, cuestionar, resolver problemas y aplicar lo aprendido en diferentes situaciones.





